martes, 25 de noviembre de 2014

El currículum: lo prescrito, lo real, lo oculto.



El tema que hemos tratado esta semana en clase ha sido algo complejo, estoy hablando de el curriculum. Se trata de un universo educativo que engloba muchos conceptos, entre ellos pedagógicos, procesos de enseñanza, de aprendizaje, activadades extraescolares, fines y objetivos secundarios... Es decir, no es un lista de contenidos, sino que detrás de él existen diferentes acepciones que completan el sentido del curriculum y la tarea educativa. Este video, nos hace una breve pero concisa explicación acerca de el curriculum.



sábado, 22 de noviembre de 2014

Nueva Generación, mismos valores

He aquí un cortometraje que representa cómo se puede influir con tus actuaciones y palabras siendo la figura paterna del individuo.



viernes, 21 de noviembre de 2014

Devís, J. y Peiró, C. (2011). Sobre el valor educativo de los contenidos de la educación Física. Tándem,35, 68-74 *

Con la llegada de la Ilustración la educación física comenzó un proceso de profesionalización en el cual se fueron formando las estructuras que, a día de hoy, constituyen gran parte del ámbito educativo en el contexto de la actividad física. Se trataba de una época donde los contenidos de la educación física se referían únicamente a las prácticas físicas, donde las justificaciones de los valores educativos de los contenidos estaban enfocadas al servicio social. Es decir, a los contenidos se les ha atribuido un valor educativo que giraba alrededor de “la educación de lo físico” en función de intereses sociales, políticos, militares… y no con la intencionalidad de atribuirle un valor educativo en sí mismo. No es hasta finales del siglo XIX, cuando empiezan a aparecer profesores que justifican los contenidos más allá de lo corporal. Es así como surge el interés pedagógico, que a la postre, es una pieza fundamental en la educación, y que es el encargado de preocuparse por las relaciones personales, las conductas grupales, los comportamientos emocionales y los aprendizajes mentales. Unido a éste nuevo concepto de “educación a través de lo físico” llegó la modernización de la educación física a finales del siglo XX, aún con tendencias utilitaristas, pero con una nueva idea de que lo educativo es intrínsecamente valioso porque promueve el conocimiento y la comprensión. Con ésta idea se obtuvo un sentido alejado de lo que es la conceptualización anterior de la educación física. De esta manera, Arnold (1991) nos ilustra acerca de una nueva forma de educación basada en el valor intrínseco del conocimiento teórico y práctico, y que ayuda a superar las contradicciones que rodean el término de educación física.
1.      La educación sobre el movimiento: Se interesa  por el desarrollo de un conocimiento de base disciplinaria y una comprensión de las actividades físicas porque se las considera en sí mismas de interés y valor.
2.      La educación a través del movimiento: Se interesa por el empleo instrumental, es decir, aquel que encontramos desde la Ilustración.
3.      La educación en movimiento: Se interesa por la iniciación de los alumnos en una familia culturalmente valorada de tareas físicas. Es decir, se interesa por el “saber cómo”.
Sin embargo, cabe destacar que, los valores educativos no son inherentes a la educación física como defendía Arnold en la educación en movimiento, sino que se encuentran en la valoración que le demos a esos contenidos que estamos transmitiendo. Es por esto, que el deporte en sí no tenga la capacidad de transmitir esos valores y sí que los tenga las relaciones interpersonales del contexto social pues que se produce una interacción inevitable. Los juegos serían un claro ejemplo de la argumentación puesto que pueden haber momentos en los que los valores que se desprendan no sean deseables, obteniendo resultados negativos. Por tanto, las condiciones en las que se ponen en práctica los contenidos de la educación física deben realizarse en condiciones moralmente aceptables y con el objetivo de cumplir las misiones de la profesión para evitar cualquier perjuicio en el proceso enseñanza-aprendizaje. Sino ocurriese de ésta forma, los contenidos dejarán de ser educativos.

Con lo cual, remarcamos que los contenidos nunca se producen en el vacío sociocultural y ausente de interacciones sociales puesto que son prácticas sociales que implican que se asignen y desarrollen valores educativos,

jueves, 20 de noviembre de 2014

TEMA 3


1.      - ¿Qué distingue el conocimiento práctico en sentido fuerte y en sentido débil? ¿Por qué el primero es educativamente más deseable que el segundo?

Sentido Fuerte: Es aquel en que la persona realiza una acción de manera intencionada sabiendo identificarla y describirla en circunstancias cambiantes.
Sentido Débil: Es aquel en que la persona realiza una acción de manera intencionada pero que es incapaz de explicar cómo lo ha hecho.
El primero es más deseable porque hace uso de la capacidad crítica y reflexiva en una acción, por eso se relaciona con el conocimiento. Además del valor intrínseco de la acción para uno mismo se relaciona con el desarrollo cognitivo en el “movimiento”.

2.      - ¿En qué se diferencia el razonamiento moral del adoctrinamiento moral? ¿Se puede razonar moralmente en movimiento? ¿Sobre qué? ¿Cómo? (Pon ejemplos).

La diferencia entre ambos es que en el razonamiento moral se busca que los alumnos comprendan, sean críticos y sepan porque realizan las tareas. Extrapolándolo a la educación física podemos fijarnos en los juegos, que además de aportar habilidades motrices se transmiten valores morales a los alumnos. Por otra parte, el adoctrinamiento moral consiste en inculcar ideologías o valores acordes con el pensamiento del profesor sin dejar al alumno razonar por sí mismo.
Arnold defiende que se puede razonar moralmente en movimiento mediante el deporte, dado que éste estimula el razonamiento moral porque existen valores intrínsecos en él que luego los alumnos pueden aplicar a la vida real. Se puede razonar sobre las respuestas emocionales, la autopercepción y la autorealización, compañerismo, trabajo en equipo… Podemos ver estos valores cuando al acabar un partido independientemente del resultado o de lo ocurrido durante el partido los miembros del equipo se den la mano y agradezcan haber podido jugarlo. O también en el transcurso del partido, cuando se realiza una acción en la que puede haberse afectado algún jugador (lesión) parar el juego y tratar de ayudarlo en la medida de lo posible.

3.      - ¿Qué finalidad persigue la creación estética? ¿Hay actividades motrices puramente estéticas?  (Pon ejemplos) ¿Hay estética en las actividad motrices que no son puramente estéticas? (Pon ejemplos) ¿En qué consiste la estética en este segundo caso?.

La finalidad de esta creación estética es crear algo personal e imaginativo que puede ser novedoso o puede estar inspirado en los trabajos de otros.  Por un lado, sí, hay actividades motrices puramente estéticas como la danza, la expresión corporal, el ballet, la gimnasia rítmica… Por otro lado, también existe estética en las actividades que no son puramente estéticas. En un contexto deportivo se realiza un movimiento estético cuando es técnicamente perfecto, es decir, cuando se tiene la destreza necesaria como para ejecutar una acción óptimamente. Un ejemplo podría ser un dribbling en baloncesto (si se realiza técnicamente bien se conseguirá superar al oponente y obtener ventaja en una situación ofensiva).

4.     Y la gran pregunta: ¿Qué podemos hacer para conseguir que TODO el alumnado aprenda lo que tiene un valor intrínseco? ¿Cómo hacer para educar en movimiento?.

Explicar la finalidad de los ejercicios, premiar la ejecución de los propósitos que de los resultado enseñar valores morales en el deporte. Se pueden desarrollar actividades que sean significativas, implicando a los alumnos en la tarea y conseguir que éstos desarrollen los valores intrínsecos. Por ejemplo mediante el respeto por el adversario y el compañerismo.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Arnold, P.J. (1989). Educación Física, movimiento y currículum. Madrid: Morata (Caps. 1 y 2)

A modo de introducción cabe destacar el verdadero propósito del artículo, que consiste en analizar la relación entre el concepto de educación y el movimiento para discernir las consecuencias que ello tiene para el profesor y para la planificación del currículum y su evaluación. En base a éste propósito, Peters (1966) distingue distintos criterios implícitos en la educación:

  • Supone la transmisión de algo que resulta valioso
  • Debe suponer un conocimiento y una comprensión
  •  Descarta procedimientos que carezcan de intencionalidad y voluntariedad por parte del que aprende.
Así pues, sirviéndonos como ejemplo de la educación actual, se muestra una visión intelectualista de la educación centrada en el desarrollo cognitivo y de cómo éste afectará a la calidad de vida, considerándose como apropiados los procedimientos moralmente aceptables.
Con el objeto, de poder continuar se presenta necesario saber qué posición se adopta respecto a la educación y cómo se relaciona con ella la cuestión de los valores, propósitos y objetivos. De modo que, podemos entender la educación en dos sentidos diferentes. Por un lado, la exposición descriptiva se centra en como son las cosas, sin necesidad de formular juicios de valor y, por otro lado, la evaluativa, en la cual se centra el estudio, y que trata de explicar cómo deberían ser las cosas, emitiendo juicios de valor. Por lo tanto, afirmamos que existe un interés implícito por aquello que resulta valioso. Es decir, los conceptos educativos almacenan valores y nos ilustran acerca de lo que es valioso y de lo que debería hacerse en las escuelas. Es por esto, por lo que, en educación, tanto las actividades como los procedimientos deben poseer un valor intrínseco y han de realizarse por sí mismas más que por una razón externa a ellas. Son igualmente fines y medios de la educación y que, por tanto, no deben ser considerados de una manera instrumental.
Siguiendo esta línea, cabe diferenciar también los objetivos de los propósitos. Los primeros son más inmediatos, accesibles  y se interesan por hacer prácticos los propósitos. Deberán ser realistas y efectuarse progresivamente con el fin de alcanzar un aprendizaje eficaz. Así pues, deben elegirse objetivos válidos y precisos, relacionándolos con las actividades para que sean compresibles con el fin de abordar de una manera más clara la contribución del movimiento a la educación.
Es así, como resurge la educación donde los valores que constituyen la esencia del análisis de esta son los de conocimiento y moralidad. La educación se interesa por la transmisión de lo que es valioso y cómo debe enseñarse, de manera que resulte moralmente aceptable, tal y como decíamos anteriormente sobre la visión intelectualista de Peters. Es decir, constituye una iniciación en tareas de tipo académico y físico valiosas en sí mismas y de una manera moralmente defendible dejando a un lado valores instrumentales que no estén relacionados con la educación.
Esta es la concepción actual de la iniciación a la educación, basada en un conocimiento predominantemente teórico y racional, donde el desarrollo cognitivo es el principio y final del aprendizaje dado que las estructuras educativas que lo rodean, como los objetivos, se forman en función del conocimiento. Aunque al parecer, se trata de una forma limitada y empobrecida de la educación ya que se centra únicamente en el desarrollo mental dejando de lado lo práctico, se consideran formas de conocimientos meramente intelectuales y no se desarrolla el “conjunto de la persona” descuidando aspectos imprescindibles para la vida como los emocionales. Es así como el autor se acerca al estudio del conocimiento práctico y del saber cómo, es decir, aboga por una forma de competencia activa que se interesa por la ejecución de propósitos en acción, efectuados de una manera racional. Cuando una persona “sabe cómo hacer” ciertas cosas específicas, su conocimiento se halla actualizado y puesto en práctica en lo que hace. Su inteligencia se manifiesta en sus hechos, destrezas y realizaciones.
Ahora bien, relacionando lo práctico con la actividad física debemos hace una distinción conceptual de el “saber cómo”. Por un lado, en el sentido débil, se refiere a una persona que realiza algo intencionalmente pero que no es capaz de explicar como lo ha realizado. Por otro lado, en el sentido fuerte, la persona no sólo es intencionalmente capaz de ejecutar con éxito unas acciones sino que puede identificarlas y describir cómo se realizaron. Es decir, exige una comprensión de unas reglas y una descripción del modo en el que se hace adquiriendo asín un razonamiento práctico. Un ejemple serán las destrezas motrices, en las cuales el ejecutante sabe que es lo que está haciendo mientras lo ejecuta y adaptándose a unas circunstancias cambiantes. De modo que, las destrezas separadamente adquiridas sólo serán útiles si contribuyen al desarrollo y la promoción de procedimientos tácticos y de estrategias dinámicas. Sintetizando el conocimiento básico en el contexto deportivo afirmaríamos que sus máximas se refieren a:
·         Lo que es activo
·         Entender y seguir unos procedimientos con reglas
·         Realizar una acción crítica inteligente, es decir, pensar mientras se ejecuta
·         Alcanzar niveles mínimos de competencia, es decir, actuar en una determinada actividad con éxito y comprensión.

Con todo, podemos hacer una última observación una vez asumidos los conocimientos del artículo. En primer lugar, la educación se basa en la adquisición de conocimientos y el desarrollo de la racionalidad. El fin de la racionalidad teórica es la verdad universal, el de la práctica es la acción apropiada. Por tanto, entendemos que una “educación liberal” debe abogar por la utilización de éstas en su conjunto. En segundo lugar, tanto las actividades físicas como las artísticas forman una parte imprescindible de la educación, sin estar una por encima de la otra. En tercer lugar, las destrezas constituyen un importante medio educativo para el desarrollo de la persona, dado que favorece la expansión y enriquecimiento de la conciencia. Es decir, en la educación deben estar incluidos los contenidos prácticos como el deporte y la danza que constituyen una parte significativa y valorada de la cultura, además de los contenidos  puramente teóricos.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Qué es educar?

   
Para poder introducirnos en un ámbito tan trascendente y ambiguo como es el educativo, primero me gustaría hacer uso de las definiciones de Educación:
  1.    Formación destinada a desarrollar la capacidad intelectual, moral y afectiva de las personas de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenecen.
  2.    Transmisión de conocimientos a una persona para que esta adquiera una determinada formación.


     Como podemos observar, en las dos definiciones se utiliza el término formación como objetivo principal, pero no hablan de que tipo. En términos generales entendemos la formación como la adquisición de habilidades y conocimientos con fines laborales, encajando así en la sociedad y, por ende, convertirse en personas realizadas y felices. Esta sería, en teoría, la respuesta más adecuada según los conceptos de Educación y formación a la pregunta que nos hacemos desde el principio ¿Qué es educar? Se trata de un tema caracterizado por su ambigüedad conceptual como de sus propósitos. Por tanto, es en realidad, la formación de la que hablamos, el verdadero instrumento hacia la consecución de una persona completa? En mi opinión, una educación condicionada por unos fines determinados democráticamente y orientados a aspectos más allá de los científicos no está destinada al fracaso, siempre que los medios sean verdaderamente “útiles”. A lo largo del ensayo iré explicando lo que entiendo por “útiles”.
     Profundizando más en este tema, reconocemos que la Educación no es solo un proceso individual, es decir, somos seres sociales y como tal, necesitamos aprender a ser personas con otros. “La educación no crea al hombre, le ayuda a crearse a sí mismo” (M. Debesse)*. De la misma manera, no hay un único método válido de enseñanza porque tampoco existe una sola forma de sociedad. Con lo cual, en el largo camino hacia la realización  de uno mismo como persona intervienen diferentes elementos educativos que serán los encargados de poner a su disposición valores como la participación, el respeto, la promoción de la autonomía y ofrecerles la capacidad de diálogo y reflexión. Así pues, la madurez ética, cívica y moral no se alcanza espontáneamente con la mayoría de edad. Se trata de una conquista, en la que participa y son corresponsables todos los agentes educativos. Es aquí donde aparece el papel del educador. El profesor adquiere así un rol esencial en el desarrollo de las capacidades de un niño, comparándose con la figura materna y paterna debido al largo periodo que se pasa en la escuela, a veces, más que en casa. Con todo, podemos abarcar este apartado con las palabras del Premio Nacional en Ciencia en 1994, Humberto Maturana: “La educación es un espacio para que el niño se transforme en un ciudadano ético”. Claro, ahora parece imprescindible que, para el correcto desarrollo y realización de los niños en el futuro, la formación de los profesores debe ser la idónea. Por tanto, es inevitable cuestionarse ¿Qué es lo que deben hacer los profesores? ¿Cómo deben cumplir su cometido, solamente mediante la transmisión de conocimientos y habilidades básicas? Es decir, los profesores únicamente tienen que poner en las manos del niño los conocimientos necesarios para que él mismo los utilice a su antojo y recoja de manera selectiva aquellos conocimientos que necesita y rechace los que no, y en última instancia, el profesor deberá evaluar si esos conocimientos transmitidos están bien aprendidos por el alumnado. Pues no, en realidad el objetivo de un buen educador es el de inspirar en el alumno el deseo de aprender. Siguiendo esta idea se muestra necesario hacer referencia a Savater*, que concibe la educación como un movimiento humanizador basado en el mutuo aprendizaje. Por tanto, los profesores no solo deben poseer conocimientos sino también un saber pedagógico que entregar a los niños. Es por eso que saber no es lo mismo que educar. ¡Cuántas veces nos hemos encontrado profesores con grandes conocimientos que, además de no saber transmitirlos a sus alumnos tampoco han despertado el deseo de aprender que seguramente tienen!
     Como ya hemos dicho, la Educación no es un proceso individual, por lo tanto, el binomio educador-educando será exitoso cuando el educador consiga adaptarse a las necesidades del individuo, inspirándole el deseo de aprender y consiguiendo que deje de ser una parte pasiva del aprendizaje, es decir, es necesario que alumno se sienta involucrado en el aprendizaje y no un peón más en el proceso. Apoyándome en personajes como Paulo Freire, uno de los pedagogos más influyentes de la educación del siglo XX y continuando con mi reflexión sobre lo que es el concepto de la Educación se extrae de sus ideas que el conocimiento no se transmite, se “está construyendo”. Es decir, el acto educativo no consiste en una transferencia de conocimientos, es el goce de la construcción de un mundo común. Para ello, Paulo utiliza el término de “Educación problematizadora” que aboga por un sistema bidireccional de la educación, basado en la comunicación y el diálogo entre educadores y educandos, con el fin de inhibir la pasividad. Un aspecto a destacar sobre la aportación de Freire a la concepción de la Educación es su preocupación por el aprendizaje de la palabra, que considera medio indispensable para la expresión de las ideas propias de cada uno: “ El aprendizaje y profundización de la propia palabra, la palabra de aquellos que no les es permitido expresarse, la palabra de los oprimidos que sólo a través de ella pueden liberarse y enfrentar críticamente el proceso dialéctico de sus historización (ser persona en la historia)” y que con ello trata de ilustrarnos acerca de valores morales y derechos inherentes al ser humano. Es así como el proceso de alfabetización  se erige como la conquista que hace el hombre de su palabra, lo que conlleva la conciencia del derecho de decir la palabra. Como resultado el sujeto paulatinamente aprende a ser autor, testigo de su propia historia, entonces es capaz de escribir su propia vida, consciente de su propia existencia y de que es protagonista de la historia.
Pero estamos hablando de la Educación anhelada por los que de verdad se preocupan por el desarrollo integral y el futuro de los niños, la cual, no poseemos. En nuestro caso, el real, la enseñanza está determinada por un proceso metódico, casi mecánico, que acerca a los niños a comportamientos y pensamientos poco divergentes respecta a ideales impuestos y concebidos como los adecuados pese a que no sea así, mermando sus capacidades creativas, innovadoras, reflexivas y críticas. Así como también se ven sometidos a análisis, mediante un sistema de puntuación para determinar si los conocimientos transferidos fueron aprendidos correctamente. Una vez comparadas la Educación anhelada con la real se abre un vendaval de preguntas acerca de los actuales métodos de aprendizaje: ¿ Por que solo se evalúan las áreas de conocimiento “medibles”, es decir, donde solo hay una respuesta posible? ¿ Por que no se plantean dilemas éticos donde los educandos aprendan a desarrollar su capacidad crítica y reflexiva y a discernir su propia respuesta a través de los conocimientos que ha obtenido? Porque aunque dos niños se les brinde los mismos conocimientos científicos no tienen por qué pensar de la misma manera ni obtener los mismos resultados en los exámenes. Pongamos un ejemplo, en una clase se imparten unas determinadas asignaturas durante todo el año, se evalúan los resultados que se obtienen a través de un sistema de puntuación y se les pone la nota correspondiente a cada alumno. Entonces, como ya se comentó en la película “La escuela prohibida” que vimos en clase, un número determina la calidad de una persona? Al parecer, si la respuesta es que sí, se deja en evidencia las numerosas deficiencias en la estructura del sistema actual.

     Finalmente, pienso que la mejor forma para hacer llegar al lector lo que trato de decir es mediante una cita. A lo largo del ensayo he ido introduciendo diferentes citas que se adaptaban al tema en concreto del que estaba hablando, pero es la siguiente cita la que resume mi idea sobre la Educación: “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”. Ésta cita pertenece a Benjamin Franklin, uno de los padres fundadores de los Estados Unidos, científico, político e inventor. Ni la escasa formación básica que obtuvo, ni los problemas familiares que arrastraba desde que era un niño consiguieron mermar sus capacidades creativas e innovadoras. Con esto quiero decir, que nacemos con una esencia inventiva, la cual no debe ser destruida por ningún sistema, y menos el educativo. Es decir, el reto de la Educación consiste en inhibir la pasividad del alumnado, objeto de un aprendizaje que parece ajeno a él. Se debe tratar de inspirar ese deseo de aprendizaje mediante el diálogo y la reflexión, haciéndoles sentir que son capaces de escribir su propia vida y que son protagonistas de la historia alcanzando así la madurez ética, cívica y moral. La cual es la que de verdad va a necesitar en un futuro para enfrentarse a los acontecimientos de la vida.

martes, 4 de noviembre de 2014

El culto al cuerpo: Sociedad de Consumo

Siguiendo la línea de las últimas clases, la sociedad de consumo se está convirtiendo en el eje principal de nuestra forma de vida. Se trata de un conjunto de creencias y valores que vienen dados por influencias externas (socioeconómicas y políticas), y que los medios de comunicación se encargan en gran medida de formatear nuestro ideales e introducirnos aquellos que más les conviene para favorecer el consumo (cosméticos, operaciones quirúrjicas, etc). El vídeo que os dejo refleja muy bien esta realidad que por desgracia vivimos.