A modo de
introducción cabe destacar el verdadero propósito del artículo, que consiste en
analizar la relación entre el concepto de educación y el movimiento para
discernir las consecuencias que ello tiene para el profesor y para la
planificación del currículum y su evaluación. En base a éste propósito, Peters
(1966) distingue distintos criterios implícitos en la educación:
- Supone la transmisión de algo que resulta valioso
- Debe suponer un conocimiento y una comprensión
- Descarta procedimientos que carezcan de intencionalidad y voluntariedad por parte del que aprende.
Así pues,
sirviéndonos como ejemplo de la educación actual, se muestra una visión
intelectualista de la educación centrada en el desarrollo cognitivo y de cómo
éste afectará a la calidad de vida, considerándose como apropiados los
procedimientos moralmente aceptables.
Con el
objeto, de poder continuar se presenta necesario saber qué posición se adopta
respecto a la educación y cómo se relaciona con ella la cuestión de los
valores, propósitos y objetivos. De modo que, podemos entender la educación en
dos sentidos diferentes. Por un lado, la exposición descriptiva se centra en
como son las cosas, sin necesidad de formular juicios de valor y, por otro
lado, la evaluativa, en la cual se centra el estudio, y que trata de explicar
cómo deberían ser las cosas, emitiendo juicios de valor. Por lo tanto,
afirmamos que existe un interés implícito por aquello que resulta valioso. Es
decir, los conceptos educativos almacenan valores y nos ilustran acerca de lo
que es valioso y de lo que debería hacerse en las escuelas. Es por esto, por lo
que, en educación, tanto las actividades como los procedimientos deben poseer
un valor intrínseco y han de realizarse por sí mismas más que por una razón
externa a ellas. Son igualmente fines y medios de la educación y que, por
tanto, no deben ser considerados de una manera instrumental.
Siguiendo
esta línea, cabe diferenciar también los objetivos de los propósitos. Los
primeros son más inmediatos, accesibles
y se interesan por hacer prácticos los propósitos. Deberán ser realistas
y efectuarse progresivamente con el fin de alcanzar un aprendizaje eficaz. Así
pues, deben elegirse objetivos válidos y precisos, relacionándolos con las
actividades para que sean compresibles con el fin de abordar de una manera más
clara la contribución del movimiento a la educación.
Es así, como
resurge la educación donde los valores que constituyen la esencia del análisis
de esta son los de conocimiento y moralidad. La educación se interesa por la
transmisión de lo que es valioso y cómo debe enseñarse, de manera que resulte
moralmente aceptable, tal y como decíamos anteriormente sobre la visión
intelectualista de Peters. Es decir, constituye una iniciación en tareas de
tipo académico y físico valiosas en sí mismas y de una manera moralmente
defendible dejando a un lado valores instrumentales que no estén relacionados
con la educación.
Esta es la
concepción actual de la iniciación a la educación, basada en un conocimiento
predominantemente teórico y racional, donde el desarrollo cognitivo es el
principio y final del aprendizaje dado que las estructuras educativas que lo
rodean, como los objetivos, se forman en función del conocimiento. Aunque al
parecer, se trata de una forma limitada y empobrecida de la educación ya que se
centra únicamente en el desarrollo mental dejando de lado lo práctico, se
consideran formas de conocimientos meramente intelectuales y no se desarrolla
el “conjunto de la persona” descuidando aspectos imprescindibles para la vida
como los emocionales. Es así como el autor se acerca al estudio del
conocimiento práctico y del saber cómo, es decir, aboga por una forma de
competencia activa que se interesa por la ejecución de propósitos en acción,
efectuados de una manera racional. Cuando una persona “sabe cómo hacer” ciertas
cosas específicas, su conocimiento se halla actualizado y puesto en práctica en
lo que hace. Su inteligencia se manifiesta en sus hechos, destrezas y
realizaciones.
Ahora bien,
relacionando lo práctico con la actividad física debemos hace una distinción
conceptual de el “saber cómo”. Por un lado, en el sentido débil, se refiere a
una persona que realiza algo intencionalmente pero que no es capaz de explicar
como lo ha realizado. Por otro lado, en el sentido fuerte, la persona no sólo
es intencionalmente capaz de ejecutar con éxito unas acciones sino que puede
identificarlas y describir cómo se realizaron. Es decir, exige una comprensión
de unas reglas y una descripción del modo en el que se hace adquiriendo asín un
razonamiento práctico. Un ejemple serán las destrezas motrices, en las cuales
el ejecutante sabe que es lo que está haciendo mientras lo ejecuta y
adaptándose a unas circunstancias cambiantes. De modo que, las destrezas
separadamente adquiridas sólo serán útiles si contribuyen al desarrollo y la
promoción de procedimientos tácticos y de estrategias dinámicas. Sintetizando
el conocimiento básico en el contexto deportivo afirmaríamos que sus máximas se
refieren a:
·
Lo
que es activo
·
Entender
y seguir unos procedimientos con reglas
·
Realizar
una acción crítica inteligente, es decir, pensar mientras se ejecuta
·
Alcanzar
niveles mínimos de competencia, es decir, actuar en una determinada actividad
con éxito y comprensión.
Con todo,
podemos hacer una última observación una vez asumidos los conocimientos del
artículo. En primer lugar, la educación se basa en la adquisición de conocimientos
y el desarrollo de la racionalidad. El fin de la racionalidad teórica es la
verdad universal, el de la práctica es la acción apropiada. Por tanto,
entendemos que una “educación liberal” debe abogar por la utilización de éstas
en su conjunto. En segundo lugar, tanto las actividades físicas como las
artísticas forman una parte imprescindible de la educación, sin estar una por
encima de la otra. En tercer lugar, las destrezas constituyen un importante
medio educativo para el desarrollo de la persona, dado que favorece la
expansión y enriquecimiento de la conciencia. Es decir, en la educación deben
estar incluidos los contenidos prácticos como el deporte y la danza que
constituyen una parte significativa y valorada de la cultura, además de los
contenidos puramente teóricos.
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